Espacios de cuidado para el cuerpo, la conciencia y la vida que se mueve dentro.

Yoga, terapia, masaje y meditación para habitarte con sensibilidad, presencia y enraizamiento.

Terapia Bioenergética

La bioenergética que propongo es un trabajo sentido, práctico y experiencial, donde el cuerpo es el eje del proceso terapéutico.

No se trata de alcanzar un ideal de cuerpo, ni de conciencia, ni de movimiento. El foco está en volver a vivir la vida desde el cuerpo, con todo lo que eso implica: subidas y bajadas, suavidad e intensidad, alegría y llanto, expansión y contracción.

No partimos de la idea de que haya un modo correcto de sentir, moverse o estar. Estamos aquí aprendiendo, habitando la experiencia, sin perseguir un ideal de conciencia.

Nuestro cuerpo está diseñado y preparado para vivir.
Y vivirlo todo es sencillamente humano.

La bioenergética es un trabajo corporal que integra la dimensión psicológica, partiendo de la comprensión de que la salud surge de la organización y la relación conjunta de todo el organismo consigo mismo y con su entorno.

Desde esta mirada, no es posible alcanzar una verdadera salud psicológica o física si abordamos los aspectos emocionales por un lado y el cuerpo por otro. Esta separación entre cuerpo y mente no es un hecho en sí, sino una construcción cultural y social que ha fragmentado nuestra manera de comprender la experiencia humana.

La bioenergética sitúa al cuerpo en el centro del trabajo terapéutico, reconociéndolo como un organismo vivo, sensible y con conciencia de sí.

Este largo legado cultural de disociación corporal, sumado a experiencias vitales impactantes que el cuerpo va absorbiendo a lo largo de la vida, va configurando tanto nuestra morfología como nuestro carácter. Entendemos aquí el carácter como un conjunto de mecanismos que el cuerpo desarrolla inconscientemente para protegernos de situaciones que no hemos sabido manejar o que nos han sobrepasado.

Cuando estas experiencias no pueden ser metabolizadas o no pueden ser expresadas, se quedan registradas en el cuerpo en forma de tensiones musculares crónicas. Con el tiempo, estas tensiones pueden derivar en distintas disfunciones y patologías, no solo a nivel físico, sino también en la manera en que nos vinculamos con el cuerpo y el entorno.

Mi trabajo como terapeuta bioenergética consiste en facilitar un espacio seguro y de confianza donde las personas puedan volver a conectar con su cuerpo, su expresión y su vitalidad. Esto se realiza a través de dinámicas de expresión y contacto psicocorporal: ejercicios sencillos en su forma, pero contundentes en su efecto, con una dirección clara y precisa.

El proceso implica, de manera progresiva, aprender a sentir y a sostener la incomodidad que aparece al entrar en contacto con aquello que ha permanecido oculto durante mucho tiempo. A veces sentir duele. No es bonito ni agradable, y sí, muchas veces duele. Pero también es profundamente liberador.

Al mismo tiempo, este trabajo no consiste en sostener la incomodidad indefinidamente ni en confrontar de manera constante. Aprender a soltar es tan importante como aprender a sostener. La madurez del proceso aparece en el momento en que la persona puede discernir cuándo es necesario atravesar una experiencia y cuándo es más saludable retirarse, parar o cambiar de dirección. La bioenergética no busca forzar, ni imponer, sino ampliar la capacidad de elección y autorregulación.

Aquí, el respeto es clave. El respeto por los tiempos, por los límites y por el proceso singular de cada persona que asume la responsabilidad de su propio camino y deposita su confianza en el trabajo que realizamos conjuntamente. La paciencia y la constancia en el proceso tienen para mí un valor fundamental.

Quien ha atravesado el proceso en su propio cuerpo, quien lo ha comprendido e integrado desde la vivencia, sabe que la fruta cae cuando está madura. Y esto no es solo una licencia poética, es una cuestión ética: los procesos no se fuerzan.

Entiendo el aprendizaje como un continuo que se da en el encuentro.

No trabajo desde modelos ideales, sino desde el vínculo y la experiencia que se construye en el proceso.

Desde este compromiso ofrezco acompañamiento a personas afines a sentir la experiencia de estar vivas en el cuerpo.