Sobre mí
Desde joven sentí una profunda curiosidad por comprender el cuerpo y sus movimientos invisibles.
Mi camino comenzó con el yoga, que me abrió a la conciencia del cuerpo y a la importancia del silencio interior. Hice durante muchos años un hermoso trabajo de interiorización en consciencias, lleno de poesía, acompañado con las flores de Bach. Lo cual me permitió profundizar en la comprensión sobre mi sentido de la existencia.
Con el tiempo fui acercándome a la danza, la bioenergética, arteterapia, educación somática y diferentes enfoques terapéuticos y expresivos que me ayudaron a entender que el cuerpo no solo siente: recuerda, protege, transforma y crea.
Hoy acompaño procesos desde un lugar que integra todo lo aprendido, pero sobre todo desde lo vivido.
Mi enfoque parte del cuidado y la escucha, reconociendo que cada persona tiene su propio ritmo y su manera única de florecer.
Me inspiran la naturaleza, el arte, la danza, y el movimiento. Encuentro en ellos lenguajes donde la vida se expresa sin palabras.
Siento que mi labor es ofrecer espacios donde las personas puedan volver a sentirse en casa dentro de su propio cuerpo: lugares donde lo sensible y lo vital se encuentren, donde el silencio sea también una forma de palabra.